Un grupo de orcas, conocido por sus recurrentes ataques y hundimientos de embarcaciones en la costa del mar Mediterráneo en el estrecho de Gibraltar desde 2020, desarrolló un lenguaje propio nunca antes oído, según afirmaron recientes estudios científicos. El hallazgo trae nueva evidencia del desarrollo excepcional de estos depredadores marinos
La líder de esta manada, apodada Gladis Branca, fue captada por investigadores comunicándose con sus compañeras, las denominadas “alumnas gladiadoras”, mediante un conjunto de sonidos que intrigó profundamente a los especialistas. Estos patrones agresivos se replicaron consistentemente en el estrecho de Gibraltar, donde Gladis y su grupo atacaron con diversas embarcaciones, lo que generó una ola de incidentes que impulsó una intensa investigación.
Durante la navegación por aguas españolas, científicos lograron grabar la actividad de este grupo, lo que reveló un conjunto único de cuatro sonidos diferentes en su comunicación. Este dialecto se distingue notablemente de cualquier otro registro fonético de la especie depredadora conocido hasta la fecha, lo cual marcó un hito en la comprensión de su comportamiento social y cognitivo.
Renaud de Stephanis, presidente del Centro de Conservación, Información e Investigación sobre Cetáceos (Circe) en España, enfatizó la magnitud del hallazgo. “Hemos estudiado a estas orcas durante 30 años. Hasta ahora, se creía que eran muy silenciosas. Pero ahora descubrimos que sus llamadas son totalmente diferentes a cualquier otra”, declaró De Stephanis y explicó con una analogía este descubrimiento: “Desde el punto de vista de la conservación cultural, esto es simplemente increíble. Es como encontrar, de repente, una nueva lengua (humana) en medio de Europa”.
Según De Stephanis, las variaciones sonoras en las orcas suelen interpretarse como acentos regionales, no como dialectos completamente nuevos y distintivos, lo que subraya la particularidad de este caso. Las reveladoras grabaciones fueron realizadas en un grupo de hasta 40 orcas diferentes, todas ellas residentes en el estrecho de Gibraltar y a lo largo de la costa atlántica de la Península Ibérica.
De este conjunto, al menos 15 orcas están directamente vinculadas a incidentes de colisión con embarcaciones en los últimos cuatro años, lo que afecta tanto las costas españolas como las portuguesas. La persistencia y el patrón de estos ataques, combinados con la reciente revelación de su compleja comunicación, mantienen a la comunidad científica en vilo, que busca entender las motivaciones detrás de este comportamiento singular.
Las orcas son temibles depredadores por su extraordinaria inteligencia, una de las más altas del reino animal, que les permite aprender, planificar y transmitir técnicas de caza entre generaciones. Cazan de forma coordinada, con roles definidos dentro del grupo, y utilizan estrategias complejas como rodear presas, simular ataques, crear olas para hacer caer focas de los témpanos o aturdir a sus víctimas con golpes precisos. Esta capacidad estratégica, poco común en animales no humanos, las coloca en la cima de la cadena alimentaria.
A esto se suma su gran fuerza, velocidad y adaptabilidad. Pueden alcanzar hasta nueve metros de longitud, pesar varias toneladas y nadar a gran velocidad, lo que las vuelve prácticamente imparables en el agua. Son superdepredadores sin enemigos naturales y poseen una dieta muy variada que incluye peces, tiburones y grandes mamíferos marinos. Además, habitan todos los océanos del mundo y se adaptan a distintos entornos mediante ecotipos especializados, lo que explica por qué son uno de los cazadores más eficaces y respetados del planeta.
