Libros y fútbol: cómo escribir sobre el juego que es “un espacio con reglas, pero sin garantías”

Carlos Bilardo le avisó que sería titular contra Italia y, esa noche, José Luis Cuciuffo no pudo pegar un ojo. Era su debut en el Mundial de México 86. Pasó la noche leyendo El pájaro canta hasta morir, una popular novela de 700 páginas de la australiana Colleen McCullough que cuenta la relación prohibida entre un sacerdote y una joven, y que había tenido su miniserie unos meses antes en la TV argentina. Una rareza en un mundo, el del fútbol, que no parece muy cercano a las letras. Y mucho más después de un superclásico que enfurece por “penal-no penal” y casi olvida el juego (el pobre juego).

¿Cómo hablar de un juego “complejo y ambiguo” y “distinto cada vez que uno cree haberlo entendido”? ¿Que casi no acepta el riesgo ni el error? ¿Y tampoco su condición de “espacio con reglas, pero sin garantías?” Así lo dice Ignacio Benedetti en su libro flamante Mi fútbol. Además de “abofetear a los malhechores que andan destrozando lo que aún queda del fútbol”, Benedetti, cuenta Martí Perarnau en el prólogo, también habla del juego, “construye ideas, se acoge al pensamiento”. Es una obra que debería estar en la Feria del Libro que comienza este jueves en Buenos Aires. Se hablará en la Feria, entre tantos, de Julio Grondona y de Juan Román Riquelme. Y se intentará también contar qué significa el fútbol en este país.

Julio Grondona. Una historia argentina será presentado por Federico Polak, su autor, abogado hincha de Racing, exinterventor de un Boca en crisis en los años 80 y testigo personal de los silencios de Grondona, el dirigente más poderoso en la historia del fútbol argentino, casi cuatro décadas presidente de la AFA. Los silencios “sabios de un poder” tan largo que vio pasar hasta tres Papas (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco), además de trece presidentes (cuatro dictadores) con los que acomodó su tiempo. Del Grupo Clarín al Fútbol Para Todos. Y de Carlos Menem a Mauricio Macri, impulsor ya en los 90 de Clubes SA y a quien Grondona, dice Polak, “engañó como un chorlito”. “A los amigos, cerca; y a los enemigos, más cerca”, decía Grondona. El libro con barrio y club de origen (Crucecita-Arsenal) no omite oscuridad. Uno de sus críticos se pregunta: “¿Cómo se molesta a un elefante?”.

En Único, el colega de Olé Gonzalo Suli describe al Juan Román Riquelme-jugador como nuestro eslabón perdido entre Diego Maradona y Lionel Messi. Pero “Único”, dice Suli en el título, porque Riquelme exhibió personalidad ya a los siete años cuando avisó que no jugaba si no estaba el DT de siempre y también a los diez, cuando rechazó un primer privilegio porque tenía hermanos y en la familia todos debían “comer igual”. Dueño de un futebol-arte que ganó admiradores en todos lados (más de 30.000 niños fueron llamados con su nombre en Brasil). Tres Libertadores, una final, pero jugó apenas un Mundial, acaso porque esa misma personalidad dura convivió difícil en reinados ajenos.

De otro crack notable, Ricardo Bochini, se hablará en la presentación de Lo que El Bocha nos dejó, donde Maximiliano Panigatti contará los 35 años de Independiente sin su ídolo. En Madres de cracks (Emilia Frigerio y Violeta Santamarina), son mamás las que dicen cómo criaron a sus hijos campeones. “¿Cómo se juega al fútbol sin ver?”, contarán a su vez los autores de Coronados de Gloria: vivir el fútbol de los Murciélagos y las Murciélagas. Y Alejandro Wall y Xoana Herrera, coordinados por Angela Lerena, presentarán Nuestro fútbol. Historia, ciencia y mística de una pasión. Es una propuesta para el nuevo público más infantil, como Puro fútbol. Historias del juego más lindo del mundo, textos de Eduardo Galeano, que Siglo XXI presentará con la reedición del clásico Fútbol Argentino, de Osvaldo Bayer.

Imposible olvidar al recientemente fallecido Luis Brandoni cuando recita “Viejo con árbol” del Negro Fontanarrosa: “la escultura del fútbol” en la “expansión pectoral, la curvatura de los muslos y la tensión en los dorsales de nuestro arquero”, la “pintura” en “el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor”, la “danza” en las carreras, saltos, giros, volteretas y braceos, la “música” en “la percusión grave de la pelota”, el “pitazo agudo del referí” y el “teatro” en “ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula... reclamando histriónicamente justicia”. Hasta que, efectivamente, el árbitro da penal y el viejo grita “¿qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?”.

Parecido al relato que recordará Juan José Panno cuando presente en la Feria Todas las voces todas, nuestros relatores más emblemáticos contando anécdotas, bloopers, pasiones. Y el cordobés Matías Bárzola, que se desborda con un gol de Talleres a los 44 minutos del segundo tiempo y ve bajo la lluvia abrazos, sueño, canto, fiesta y descontrol. “Guasos golpeándose el pecho”. Y la épica que cesa de repente porque Almirante Brown, fulminante, acaba de anotar el empate. “La puta madre, loco. En el minuto 45. Semejante inspiración, lo había pensado anoche, entre copas, y Almirante me deja mudo. Uno a uno. Parece una joda, boludo”. “Eso”, diría el “Viejo con árbol” de Fontanarrosa, “es el fútbol”.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/libros-y-futbol-como-escribir-sobre-el-juego-que-es-un-espacio-con-reglas-pero-sin-garantias-nid22042026/

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