Diputados bonaerenses presentaron en la Legislatura provincial un proyecto para endurecer las sanciones contra los vehículos que circulen con caños de escape adulterados o ruidosos. La iniciativa también incluye la posibilidad de secuestrar y compactar a los vehículos que estén en infracción.
Presentado por el legislador del espacio Hechos Manuel Passaglia, el proyecto quiere “prevenir, controlar, sancionar y erradicar” el “uso, fabricación, comercialización, instalación y circulación de sistemas de escape antirreglamentarios, adulterados, libres o no homologados" en autos y motos. También incluye toda conducta que genere contaminación sonora vehicular en infracción a la normativa vigente.
El proyecto refiere a caños de escape, silenciadores, componentes, accesorios y modificaciones que no cumplan con las condiciones técnicas, homologaciones o niveles sonoros de la normativa nacional o provincial. Alcanza a autos, motos, ciclomotores, triciclos motorizado, cuatriciclos y cualquier rodado impulsado mecánicamente.
Quienes circulen en un vehículo con estos elementos sufrirán multas de 300 a 1000 unidades fijas, la inhabilitación para conducir de tres meses a un año desde la sanción, y el decomiso y disposición final del vehículo, caño antirreglamentario y demás elementos en infracción. También se retendrá la licencia de conducir.
“La legislación que tenemos hoy es claramente insuficiente y los vecinos padecemos a estos turros que salen a tirar cortes y jodernos la vida. Las multas económicas no alcanzan. Por eso es que proponemos directamente decomisar estas motos y compactarlas”, escribió Passaglia en sus redes sociales.
Y sumó: “Desde Hechos vamos a defender siempre el derecho a los vecinos de vivir tranquilos. Ya lo hacemos en San Nicolás y lo queremos hacer también en toda la provincia de Buenos Aires".
Los objetivos detrás son: proteger la salud pública y el ambiente; preservar la tranquilidad y convivencia urbana; garantizar la seguridad vial; prevenir conductas antisociales vinculadas al uso indebido de vehículos; fortalecer las facultades de fiscalización y control del Estado provincial y municipal.
La iniciativa prohíbe también circular en territorio provincial con vehículos con escape libre; que no tengan silenciador reglamentario; que posean un sistema de escape modificado; que tengan un silenciador deteriorado, perforado, anulado o ineficaz; que excedan los límites sonoros legalmente establecidos; y que incorporen dispositivos destinados a amplificar detonaciones, explosiones o ruidos evitables.
También restringe la fabricación, la venta, distribución e instalación de sistemas de escape con modificaciones que no cumplan con la ley y prohíbe las maniobras intencionales para hacer que un vehículo genere ruidos molestos.
Para esto, establece una multa que puede ir de 1500 o 5000 unidades fijas, junto con el decomiso y disposición final del caño de escape antirreglamentario y otros elementos en infracción, la clausura preventiva o temporaria del establecimiento y la inhabilitación temporal para operar en el rubro. Si el establecimiento vuelve a cometer el mismo delito, se instará su clausura definitiva.
Los jueces podrán ordenar la compactación de los vehículos según la gravedad del caso.
El proyecto excepciona a los vehículos dedicados a la competición deportiva o exhibición privada y, en relación a ello, solicita la creación del Registro Provincial de Comercios y Talleres Especializados en Sistemas de Escape para Competición.
“La proliferación de escapes libres, adulterados o no homologados genera contaminación sonora, afecta la salud psicofísica de la población, altera la convivencia urbana y compromete la seguridad vial”, escribieron en los fundamentos del proyecto, que busca incorporar “sanciones eficaces, inmediatas y disuasivas”.
