Tiene 20 años, representó al país ante la NASA y ahora estudiará en Harvard con una beca completa: “Pensé que era un chiste”

Hay historias que sorprenden e inspiran por su fuerza y su constancia, y la de Valentín Poggio es una de ellas. Con apenas 20 años y tras haberse formado en una escuela técnica pública de La Plata, el joven fue admitido en la prestigiosa Universidad de Harvard con una beca completa para estudiar Física, un logro que lo posiciona entre un selecto grupo de estudiantes elegidos a nivel mundial. La ayuda económica cubre la totalidad de sus estudios de grado y abre ante él un nuevo camino académico que confirma que el talento, cuando se acompaña de esfuerzo, puede derribar cualquier frontera.

Su nombre ya había empezado a resonar con fuerza en 2025 cuando fue seleccionado para integrar el United Space School, un prestigioso programa educativo internacional que convoca a jóvenes de distintos países para trabajar de manera colaborativa en el diseño de una misión tripulada a Marte. La iniciativa, impulsada por la Fundación para la Educación Espacial Internacional (FISE) con el acompañamiento de la NASA, no solo le permitió sumar una experiencia única, sino que también funcionó como un reconocimiento al nivel académico y a la calidad formativa de las instituciones que lo acompañaron en su recorrido.

Así fue la experiencia académica que lo acercó a la NASA

El proceso de selección al que se sometió Valentín Poggio fue exigente y minucioso. Para postularse al United Space School, tuvo que enviar su currículum, cartas de recomendación de docentes y una serie de videos donde explicó sus motivaciones, su interés por el trabajo de la NASA y sus conocimientos en ciencias espaciales e ingeniería, además de detallar en qué área imaginaba aportar dentro de la misión. Luego atravesó entrevistas con preguntas técnicas y personales, orientadas a evaluar tanto su formación como su capacidad para el trabajo en equipo.

Finalmente, eligió integrar el equipo rojo, el grupo más técnico del programa, encargado del diseño del cohete y de la planificación de la trayectoria hacia Marte, lo que implicó defender decisiones sobre sistemas de propulsión, tecnologías futuras y justificar por qué esas herramientas podrían estar disponibles hacia el año 2040, fecha en la que se proyectaba la misión simulada.

El programa, aunque se trató de un ejercicio académico y no de una misión real, fue una experiencia formativa de alto nivel. Durante las jornadas de trabajo en Houston, los estudiantes asistieron diariamente al Space Center y recibieron capacitación directa de especialistas de la NASA en distintas áreas, desde propulsión hasta salud espacial y gestión de recursos. La dinámica incluía exposiciones orales, debates y trabajo colaborativo con jóvenes de otros países, además del contacto con ingenieros, científicos e incluso astronautas, lo que convirtió la experiencia en una inmersión concreta en el mundo profesional de la exploración espacial y consolidó su perfil académico a nivel internacional.

La curiosidad que encendió su pasión por la ciencia

Desde muy chico, Valentín Poggio mostró un interés marcado por el mundo de la ciencia y, especialmente, por todo lo vinculado al universo y la exploración espacial. “Mi papá y mi mamá me regalaron un telescopio cuando tenía ocho años, y con eso andábamos a la noche, nos quedábamos despiertos hasta tarde; mi mamá se enojaba, pero nos quedábamos despiertos viendo la Luna, Júpiter, Saturno”, recordó entre risas en diálogo con LA NACION sobre esos tiempos, y agregó: “Me acuerdo de mi papá explicándome las lunas de Júpiter”.

Esa etapa de descubrimiento estuvo atravesada por juegos y experiencias cotidianas que, sin proponérselo, despertaron su curiosidad. “Ahí aprendí algunas cosas básicas de astronomía, alguna que otra cosita de física, tal vez, cosas así, pero todo muy básico. Más que nada porque es lúdico: no importa que el chico esté aprendiendo conceptos útiles, importa que le esté viendo el interés”, reflexionó sobre la importancia de acercar estos saberes desde edades tempranas.

“Que no tenga una percepción de la ciencia, de lo científico, de lo matemático como algo arduo, como algo difícil, sino como algo que te despierta esa emoción de decir ‘¿por qué?, ¿por qué esto es así?, quiero saber más, quiero entender’. Y así empezó, y para mí eso es responsabilidad casi absoluta de mis padres. Me acuerdo también de un set de química que me habían regalado, que jugábamos a hacer experimentos, de un microscopio. Yo iba al jardín, agarraba cosas, agarraba bichitos y mi mamá se enojaba”, contó. Aquella curiosidad inicial aumentó con los años y terminó convirtiéndose en una vocación clara, que lo llevó a tomar decisiones académicas clave y a proyectar un futuro ligado a la investigación y al desarrollo científico.

Un nuevo capítulo en una de las universidades más prestigiosas del mundo

La noticia de su admisión con beca completa en la Universidad de Harvard marcó un nuevo punto de inflexión en su recorrido personal y académico. El instante en que recibió la confirmación quedó grabado como uno de los más emocionantes, no solo para él, sino también para su familia, que lo acompañó durante todo el proceso. “Pensé que era un chiste”, aseguró al rememorar el momento en que abrió el mail con la respuesta. Según contó, estaba acostado cuando leyó el mensaje, dio un salto y fue directo hasta el comedor, donde sus padres tomaban mate. “Se acercaron a ver los dos, se pusieron a llorar, nos abrazamos y nos pusimos felices”, relató, todavía conmovido por aquella escena que selló un logro largamente esperado.

De cara a esta nueva etapa, Poggio ya proyecta cuáles son sus objetivos académicos y profesionales. Su intención es aprovechar al máximo la formación que recibirá, involucrarse en proyectos de investigación y seguir construyendo un perfil vinculado a la ciencia y la tecnología.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/es-de-la-plata-fue-elegido-por-la-nasa-y-ahora-recibio-una-beca-completa-para-estudiar-en-harvard-nid16012026/

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