El Club Atlético River Plate comenzó las tareas de excavación en su estadio para construir la estructura que sostendrá una tribuna de 360 grados y un techo que cubrirá por completo las gradas, un proyecto de infraestructura que busca ampliar la capacidad del recinto de cara al Mundial 2030.
Los trabajos, que empezaron en abril, forman parte de un plan integral presentado por la dirigencia del club que demanda una inversión de US$100 millones y requiere tres años de ejecución.
Las obras para la estructura que sostrendrá el nuevo techo del MonumentalLa reforma principal consiste en la construcción de una quinta bandeja en forma de anillo sobre las tribunas altas actuales. Esta nueva grada sumará 16.000 butacas al aforo total, no tendrá divisiones internas y estaría destinada en su totalidad a los socios.
La obra incorpora un techado perimetral que protegerá al público de las condiciones climáticas. Para sostener su peso sin descargar tensión sobre la construcción original, los ingenieros diseñaron un sistema de 52 columnas independientes.
Esta reforma está pensada para adaptarse a la normativa de la FIFA, que comunicó a fines del año 2024 que el Monumental resultó elegido para albergar parte de la instancia inaugural de la Copa del mundo 2030 en el que Argentina, España, Portugal, Marruecos, Uruguay y Paraguay serán anfitriones.
Desde el club aseguran que las especificaciones técnicas garantizan que la luz natural siga ingresando al campo de juego, un factor indispensable para mantener el pasto, cuyo sistema la institución renovó en el año 2020. Además, la elevación de la bandeja obliga a reubicar la luminaria para asegurar la visibilidad en los partidos nocturnos.
Con estas modificaciones, el estadio alcanzará una capacidad de 101.000 espectadores. De este modo, se ubicará como el más grande de Sudamérica y el segundo estadio de un club de fútbol con mayor aforo a nivel mundial.
El cronograma oficial de tareas se extenderá por 36 meses, y la planificación técnica asegura que el impacto en la actividad deportiva de la institución será mínimo, ya que se estima que solo un máximo de tres partidos oficiales sufrirán alteraciones.
Para desarrollar el proyecto, el club trabajó junto a la empresa alemana Schlaich Bergermann Partner (SBP), que cuenta con antecedentes en el Allianz Arena y el Santiago Bernabéu. El proceso licitatorio comenzó en febrero y los dirigentes coordinaron las tareas con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para evitar molestias en el barrio de Núñez, donde está ubicada la cancha.
La financiación contempla un crédito internacional de largo plazo que el club afrontará con los ingresos directos que genera el propio estadio, sumado a la venta de los derechos de naming por diez años. Esto permite que el presupuesto del fútbol profesional y el flujo de caja operativo no sufran afectaciones por el desembolso.
La ampliación permitirá, además, que el club cuente con 40.000 ubicaciones sin arancel extra para sus afiliados, lo que representa el 40% del aforo total del predio. Los socios ingresarían a estos sectores sin costos adicionales a la cuota mensual.
