Profesionales de la salud indagaron sobre una cuestión que, hasta el día de hoy, no tenía explicación: ¿Existen personas que son más propensas a sufrir quebraduras en sus huesos? Informes de osteópatas, kinesiólogos y otras profesiones afines indicaron que existen tres teorías que pueden aclarar el panorama.
El doctor Suhail Hussain dio tres variantes a tener en cuenta para entender por qué ciertas personas pueden vivir con un yeso o una bota ortopédica y otros, en cambio, jamás tuvieron un raspón o no conocen, siquiera, lo que es esperar en la guardia de un hospital.
Según Hussain, el componente genético es el determinante para saber si vas a vivir la vida con dolencias en los huesos. “La fortaleza ósea se hereda en gran medida. Esto incluye la densidad de los huesos, la eficacia con la que el cuerpo procesa el calcio e incluso la estructura del esqueleto”, explicó el profesional en una nota brindada al sitio Ladbible.
Dentro de su explicación, el profesional indicó que estar sometido al estrés o ansiedad puede debilitar el cuerpo. “Algunos de nosotros somos naturalmente más propensos a tener huesos más delgados, y estos pueden romperse más fácilmente bajo presión”, contó.
Otra cuestión a tener en cuenta es la edad y cómo el paso del tiempo comienza a erosionar la estructura ósea. A medida que crecemos y nos desarrollamos, el organismo demora más en la recuperación de lesiones graves como fracturas.
“La edad es otro factor importante en nuestro riesgo de terminar enyesado, ya que la densidad ósea de una persona comienza a disminuir gradualmente después de los 30 años”, aclaró el doctor.
Dentro de la edad y el paso del tiempo, las mujeres están más expuestas a sufrir heridas de gravedad. “A medida que las mujeres pasan por la menopausia y pierden el efecto protector del estrógeno, los huesos se vuelven más frágiles y pueden romperse con una fuerza mucho menor, como una caída desde una altura pequeña”, ejemplificó Hussain.
Tres consejos efectivos para manejar la ansiedadSi hablamos de evitar el estrés, la ansiedad o cualquier otro trastorno que altere nuestra tranquilidad, estamos hablando de mejorar la calidad de vida, el último punto del informe.
Además de estimular al cuerpo con actividad física y buena alimentación, los médicos indican que ese camino fortalece al sistema inmunológico y, por ende, las posibilidades de sufrir lesiones disminuyen.
“Es esencial consumir suficiente calcio, tomar vitamina D en invierno y realizar ejercicio enérgico. También, actividades como el entrenamiento de fuerza, correr, bailar y saltar son excelentes para esto”, subrayó.
Para culminar, Hussain reflexionó: “El estilo de vida influye enormemente en si sufrirás o no una fractura algún día. De hecho, probablemente puedas hacer más para protegerte de este fenómeno de lo que crees”.
