Tiene la belleza de una obra de arte callejero. Semicircular, incorporada de manera insólita al paisaje urbano, a su modo orgánica entre los árboles del parque, ingeniosa al crear superficie en la multiplicación de paraguas insertados entre sí. Lástima que no sea fruto del puro juego, sino de la necesidad. “Más lista que el hambre” dice una repetida frase española, y algo de eso hay en esta imagen. La simpática esfera, suerte de caparazón sintético y enigmático, fue creada por una mujer que, en la opulenta Frankfurt, se quedó sin vivienda. La semiesfera de paraguas es su tienda de campaña, su hogar, su trinchera. No sabemos si duerme sobre el césped del parque o si, con el ingenio agudizado por la carencia, encontró el remedo de algún aislante. Es invierno en el hemisferio norte; tampoco sabemos si la muralla de paraguas protegerá del frío tan bien como del agua.
