La innovación en las compañías comienza con una pregunta y se consolida con la ejecución. Comprende animarse a repensar un negocio, revisar procesos, desafiar lo establecido y tomar decisiones que cambian la forma en que una organización crece, compite y se relaciona con las personas.
¿Es posible que haya empresas solamente manejadas por la IA? Preguntas como esta se respondieron en el Capítulo 12 de Innovación, un encuentro organizado por LA NACION en el que expertos en el tema buscaron profundizar en los desafíos que implica el avance de la tecnología en el ambiente laboral.
Hacia el comienzo del encuentro, Carla Quiroga, periodista del medio, conversó con Mauro Avendaño, socio líder de Tecnología de KPMG Argentina, que cuenta con más de 20 años de experiencia en Consultoría IT.
El especialista ahondó en el momento en el que todo cambió: “La IA existe hace más de 10 años, pero el cambio radical se dio un par de años atrás cuando se volvió accesible para todos”.
Gobierno de datos y agentes de IAHaciendo énfasis en el desafío que implica esta herramienta en el ecosistema laboral, Avendaño habló de la “evolución natural” por la que pasan las compañías cuando integran la IA. Como primera instancia, habló de gobernar datos (garantiza la calidad, seguridad, privacidad y disponibilidad de la información a lo largo de su ciclo de vida); luego, de la aplicación de la inteligencia artificial en base a los datos recopilados; y, por último (cuando los productos ya están funcionando), de la especialización de los agentes de IA en distintas temáticas para que el conjunto de estos pueda resolver una tarea complicada.
Así aparece la automatización inteligente, una combinación de tecnologías que permite hacer cosas que antes eran impensables. A modo de ejemplo, enumeró algunas: leer miles de facturas a la vez, digitalizarlas y entender dónde había más costos; digitalizar un audio y entender cómo es la atención de un call center; ver un video y detectar si alguien está traspasando una valla de seguridad y está en una situación riesgosa.
El futuro ya llegó y ahora la tecnología desbloquea nuevas funciones, pero también nuevos riesgos. Avendaño abordó la tendencia del Physical AI, cuyo núcleo radica en que la herramienta deja lo digital y empieza a conectar con lo físico, por ejemplo, en autos autónomos, humanoides y robots. “Ahí tiene que haber otro tipo de gobierno de datos y seguridad porque su mal funcionamiento ya no tiene consecuencias únicamente digitales; pasan a ser peligrosas en el mundo físico”, advirtió.
¿Hay un límite entonces en su implementación? “El límite no es técnico, es más bien humano”, sintetizó. Muchas de las funciones de un negocio, amplió, pueden ser ejecutadas con una hipereficiencia e hiperpersonalización de la IA, pero siempre va a faltar el tacto y la visión única de un humano. Contó incluso que ya se han hecho experimentos para testear organizaciones completamente manejadas por la inteligencia artificial, pero que no prosperaron.
Posicionándose como un viajero en el tiempo que es capaz de ver el mundo en 30 años, Avendaño consideró que, para ese entonces, “las tareas y necesidades del humano se potencian”. Añadió además que la tecnología será central y traerá consigo desafíos culturales, legales y de gobierno dentro de las compañías. “Todos nos vamos a ver potenciados para mejor y el desafío va a estar en saber dónde sí y dónde no”, sentenció.
