El martes 16 de junio la Selección Argentina debutó en el Mundial 2026. Ocurrió, puntual, como estaba previsto, a las 22 horas. Sin embargo, el partido no comenzó al mismo tiempo en todos los televisores. Ni en todas las pantallas. Algunos hinchas ya habían visto el primer minuto de juego cuando otros recién escuchaban el pitido inicial.
El fenómeno, la falta de sincronía, se vuelve evidente cuando un televidente está viendo una jugada irrelevante, como saque de meta y, en ese preciso instante escucha a su vecino gritando un gol.
Cómo ver los goles casi al mismo tiempo que en la tribunaLa buena noticia es que hay una forma de evitarlo o, al menos, de ver los goles sin tanta demora. Y tiene que ver con la vieja y querida antena, pero en versión digital, gracias a la plataforma TDA (Televisión Digital Abierta), disponible sin costo, impulsada al principio de la década pasada, pero cuyo despliegue se estancó por falta de interés gubernamental.
La señal de TDA tiene una demora mínima, y es la opción ideal para ver los partidos sin delay. Y no requiere de una gran inversión. La mayoría de los televisores modernos que se venden en el país tienen el sintonizador incorporado; alcanza con comprar la antena, que es diferente de las analógicas, y que dependiendo de la versión ofrecerá calidad Full HD o 4K. La mayoría son antenas verticales de interior, y alcanza con enchufarlas al conector correspondiente en la parte de atrás del televisor. Las más sencillas rondan los 20.000 pesos de precio.
La alternativa casera es usar un tramo de cable coaxil convencional, que ofrecerá un resultado similar; en YouTube hay mil tutoriales explicando cómo pelar el cable correctamente para que el cobre del interior capte las señales.
Por supuesto, la calidad de la señal dependerá de la cercanía con alguna de las 90 estaciones de transmisión que hay en todo el país; la mayoría tiene un radio de 60km de cobertura. Las antenas caseras tienen una recepción muchísimo menor.
Por qué las señales no son todas igualesLo que ocurre “en vivo” no llega al instante. La captura y codificación de la señal en la cancha, su transporte a través de los 9000 kilómetros que separan a EEUU de Buenos Aires, más la decodificación y exhibición en pantalla, requieren tiempo. Cada uno de estos pasos toma milisegundos o segundos. Y la suma del tiempo ocupado en cada uno de estos pasos puede alcanzar el minuto.
Ese tiempo de retraso entre el momento real y su emisión, que muchos en casa llamamos “delay”, tiene nombre técnico en la industria de la televisión: “latencia”.
Ahora, ¿por qué el vecino, si está prácticamente a la misma distancia que yo del origen de la señal, recibe las imágenes antes?
La respuesta es simple: la diferencia tiene que ver con el método utilizado para transmitir la señal.
Primero va a recibir la señal aquel que vea el mundial por canales de “televisión abierta” que recibe la señal por el cable coaxial sin decodificador (entre 2,5 y 8 segundos después del momento real). En segundo lugar, apenas milisegundos más tarde, quedarán los que tengan servicio de cable y la señal deba atravesar el decodificador (entre 5 y 9 segundos de latencia). Le siguen los que reciban la señal a través de una antena satelital (entre 7 y 10 segundos). Y, por último, relegados aparecen los servicios de streaming, que tienen distintas latencias (pueden variar entre los 6 y los 60 segundos). Aunque cada vez logran mejores resultados con tecnologías de low latency.
Es decir, paradójicamente, cuanto más antigua es la tecnología, menor suele ser la latencia.
En ese sentido, hay que destacar que la televisión analógica (la más antigua) tenía una latencia casi inexistente, de menos de 1 segundo. La señal viajaba por ondas de radio directas, por lo que todo el país veía el gol al mismo instante.
Más allá de la pantalla, el sistema de transmisión más rápido es la radio analógica, tradicional, que no tiene digitalización, compresión ni procesamiento complejo. El sonido se monta directamente sobre la onda portadora. Es imbatible para escuchar un partido de fútbol en tiempo real.
El gran problema de la alta latencia: “El spoiler del vecino”El impacto más claro de la latencia en la vida cotidiana ocurre con las transmisiones deportivas en vivo. Sí, el mejor ejemplo es la Copa del Mundo.
Si estás viendo un partido de fútbol a través de una aplicación de streaming (alta latencia) y tu vecino lo está viendo por televisión por cable tradicional (baja latencia), tu vecino gritará el gol unos 20 o 30 segundos antes de que el jugador de tu pantalla siquiera patee al arco.
Para eventos informativos o programas de entretenimiento, una latencia alta no afecta la experiencia, pero para el deporte en directo o las interacciones en tiempo real (como los chats de los streamers), reducir la latencia al mínimo es el mayor desafío técnico de la industria actual.
En concreto: el que mire los partidos por la Televisión Pública va a ver los goles entre 1,5 y 5 segundos antes de quien los mire por un canal de streaming de baja latencia como DAZN.
