Rizobacter Argentina puso en marcha una nueva etapa en su proceso de reordenamiento financiero con el lanzamiento de una oferta de canje de deuda por más de US$42 millones en una operación orientada a extender plazos, mejorar condiciones y aliviar la presión de pagos en los próximos años.
La iniciativa se da luego de que la compañía lograra en febrero último reestructurar una obligación negociable que vencía. Eso la llevó a activar un período de gracia y negociar con sus acreedores para evitar un escenario de default.
Según informó la empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la propuesta está dirigida a los tenedores de distintas obligaciones negociables —Serie IX y Serie X— que vencen entre 2026 y 2027. En total, el esquema abarca unos US$42 millones: cerca de US$9,7 millones de la Serie IX Clase A, US$7 millones de la Clase B, US$2,4 millones de la Serie X Clase A y más de US$23,5 millones de la Clase B.
La idea es que esos títulos se cambien por una nueva obligación negociable —Serie XI— con una tasa del 9% anual y vencimiento en septiembre de 2029. En términos simples, se trata de reemplazar deuda que vence en el corto y mediano plazo por otra con más tiempo para ser pagada.
La operación incluye, además, un pedido a los bonistas para modificar las condiciones actuales de los títulos, algo que requiere alcanzar las mayorías necesarias. En ese sentido, la compañía explicó que “la oferta de canje y solicitud de consentimiento incluye una solicitud de consentimiento dirigida a los tenedores… a fin de obtener las mayorías requeridas para introducir modificaciones a los términos y condiciones”.
Para que el canje avance, la empresa necesita la adhesión de al menos el 70% de los tenedores en cada una de las series involucradas. Como parte de la propuesta, se incorporó un incentivo para quienes acepten. Según pudo saber LA NACION, la propuesta contempla para los tenedores que ingresen al canje el pago inicial del 20% del capital el próximo 28 de junio, sujeto al cumplimiento de las condiciones de la operación.
A diferencia de lo ocurrido en febrero —cuando la empresa debió renegociar una deuda tras no cumplir un vencimiento y activar un período de gracia—, en esta oportunidad la estrategia cambia. Ahora la compañía se adelanta y abre la negociación antes de que venzan sus próximos compromisos. El objetivo ya no es resolver un pago puntual, sino ordenar el perfil de deuda en su conjunto, con un horizonte que se extiende hasta 2029.
En aquel episodio, la firma había iniciado un proceso de reestructuración luego de no cancelar en fecha una obligación cercana a US$5 millones, en el marco de un paquete de deuda mayor, por más de US$42 millones, con vencimientos entre 2026 y 2027.
Ese contexto marcaba una situación de presión financiera más inmediata. En cambio, la nueva operación busca encarar el problema con mayor margen y planificación.
Fuentes del mercado que siguen la operación señalaron que las primeras conversaciones entre la empresa y los inversores fueron positivas y que el proceso se viene desarrollando con un tono constructivo. En ese marco, destacaron que el esquema propuesto —que combina una extensión de plazos con un pago inicial de capital— puede resultar atractivo para los tenedores de estos instrumentos. Esto porque el planteo no implica solo postergar pagos, sino que incluye un desembolso inmediato que mejora la recuperación de los acreedores desde el inicio.
El planteo, señalaron, no apunta solo a postergar pagos, sino a reorganizar el calendario de deuda de una manera más manejable.
En febrero, Rizobacter logró cerrar la reestructuración de una obligación negociable por unos US$3,8 millones, luego de obtener el respaldo de más del 76% de los bonistas. Ese acuerdo incluyó un pago inicial del 20% del capital y un nuevo esquema de vencimientos.
Ese mismo modelo es el que ahora busca replicar, pero sobre una porción mucho más grande de su deuda. El nuevo canje apunta a completar el reordenamiento de los compromisos financieros de la compañía, incluyendo deudas que todavía no vencieron, como se dijo.
En paralelo, la empresa mantiene conversaciones con bancos y otros acreedores. Según pudo saber LA NACION, el objetivo es “extender plazos, fortalecer su estructura financiera y consolidar previsibilidad hacia adelante”.
