Una mujer al frente de la sinfónica

Ha corrido agua bajo el puente durante todo un siglo. Desde que Antonia Brico (la primera directora mujer de la historia) empuñó la batuta de la célebre Filarmónica de Berlín en 1930, hasta los días actuales con la talentosa Joana Mallwitz (primera en alcanzar una titularidad de máxima categoría en la capital alemana, meca de la música clásica) el mundo ha cambiado profundamente.

Sin embargo, todavía puede ser noticia la imagen de una mujer al frente de una sinfónica. ¿Dónde? En Teherán.

Paniz Faryousefi es el nombre de la directora y violinista de 42 años que en noviembre pasado —semanas antes de iniciarse las extendidas protestas contra el régimen de los ayatolás y no obstante la discriminación oficial por el género en el arte—, hizo historia al convertirse en la primera mujer que dirige la Sinfónica de Teherán desde 1979, organismo considerado el más grande y antiguo del país, y prácticamente el único de relevancia para la música académica occidental. El hito causó tal impacto que la prensa internacional señaló sus conciertos del 13 y 14 de noviembre con localidades agotadas en el Vahdat Hall, como el símbolo de un cambio cultural significativo, un avance en la vida social iraní desde la revolución islámica y su brutal sistema de restricciones. “El arte pertenece a la humanidad, no a los hombres ni las mujeres”, declaró la compositora y concertino de la orquesta, tras haber dirigido un programa con obras de Schumann, Sibelius y Khachaturian. “Otro de mis sueños, es que las mujeres puedan cantar libremente”, algo que la ley prohíbe tanto como bailar o dar la mano.

Me contaba ayer por la mañana el maestro Wolfgang Wengenroth, querido amigo alemán en Austria, que a su vez es colega de Nasir Heydarian, titular de la sinfónica teheraní: “Acabo de hablar con Nasir para saber cómo está la situación –relataba Wolfgang, profesor en la universidad de Graz, quien hasta días antes del levantamiento de 2022 por el asesinato de la joven Mahsa Amini, fue director invitado de la orquesta iraní y profesor en la academia musical–. A pesar del apagón, puede hablar con él ¿y sabés qué? Me dice que esperan la ayuda de Trump. ¡Están esperando los aviones de Estados Unidos! Los intelectuales, los jóvenes, los académicos, toda esa gente está absolutamente en contra del régimen. Yo lo viví. Odian a los mullahs (los expertos en la religión, los que ejercen el poder, los que mandan); detestan el gobierno teocrático. Por eso, cuando va un extranjero, lo primero que hacen es preguntar cómo se puede estudiar afuera, cómo viajar, cómo vivir en otro mundo. Así hemos traído a varios estudiantes que están en mi clase en Austria. Pero he dejado de ir por dos motivos: primero porque el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán lo desaconseja enfáticamente, por peligroso e inseguro. Y luego, porque como músico y artista, siendo la sinfónica una orquesta del Estado, no quiero mantener ninguna relación con ese gobierno. Ninguna”.

“¿Has conocido a Paniz Faryousefi?“, le pregunté. “No —me respondió—, pero admiro profundamente el valor de esas mujeres que son capaces de ponerse al frente de las marchas y manifestaciones como las de ‘Mujer, vida y libertad’ sabiendo que pueden pagar con la propia vida el precio de una revolución.” ¿Y qué es lo que anhelan esos jóvenes que tocan la música de Schumann y Sibelius? “El american way of life —afirma—; aun ignorando cómo funciona la democracia e imaginando un modelo más suave, algo al estilo alemán, sueco o austríaco, eso es lo que quieren. Mi amigo Nasir me pidió que por favor no hable de política… Y lo primero que hice cuando llegué a Irán ¡fue hablar de política! Nadie sabe cómo termina esto, pero esperan que por fin sea el fin.”

El próximo 27 de marzo, Wolfgang Wengenroth llegará a la Argentina para dirigir el Requiem de Mozart con la Sinfónica de San Juan en la catedral de esa ciudad.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/una-mujer-al-frente-de-la-sinfonica-nid16012026/

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