Descalza y en silencio, Nikita (4) aprovecha la distracción de su madre, Natacha Eguía (34), mientras la maquillan, para quitarle por unos minutos sus zapatos de taco bajo y “desfilar” sobre el piso de parquet. Desde un rincón del living se escucha la versión francesa de “Libre soy”, de la famosa película animada Frozen, que se funde con las risas de Bastian (6), quien juega cuerpo a cuerpo con su padre, Juan Imhoff (37). La escena se vuelve una entrañable postal familiar, incluso cuando la top model llama al orden para que todos se sumen a la producción de fotos.
Ya hace diez días que el ex puma y la mannequin dejaron su casa de París –donde viven desde hace más de quince años– para celebrar en la Argentina el cumpleaños número 4 de su pequeña junto a sus más cercanos. “Es coqueta como yo. Con Juan le regalamos un coiffeuse, que es un mueblecito donde ponés tus maquillajes y cosas, igual al mío pero más chiquito, y le encantó”, cuenta entusiasmada Eguía.
–¿Creés que puede seguir tus pasos?
–. No sé, puede ser… Ella no tiene vergüenza de nada, de hecho, cuando tenía 3 años, desfiló conmigo y Bastian en el Fashion Week de París. ¿Viste cómo son las cosas? A mí me llevó veinte años de carrera llegar a esa pasarela y a esta piojita sólo le tomó tres. .
–¿Cómo estás transitando la maternidad ahora que los chicos están más grandes?
–Muy bien. Sólo te puedo decir maravillas de mis hijos. A mí me encanta la maternidad, la disfruto muchísimo. Me parece increíble ver crecer a mis hijos de la manera en que lo están haciendo. Son ingeniosos, divertidos, amables. Estoy complemente enamorada de ellos.
–¿Qué es lo que más adorás de cada uno de ellos?
–Bastian es todo dulce y sensible, se preocupa por las plantas, los animales. Es muy atento a las pequeñas cosas. Y Niki tiene una personalidad muy original y divertida…, es muy dictadora también. . Es la que da órdenes, propone juegos y dice cómo hay que jugarlo según sus reglas.
–¿Cómo se organizan con los viajes de trabajo?
–Mi madre se convirtió en una pieza clave en todo esto. Si bien ella cuida mucho a los chicos, con Juan siempre nos organizamos para que alguno de los dos esté en casa. Es un ecosistema que por ahora nos está funcionando muy bien.
–Juan, ¿con Bastian van a la cancha?
–Sí, fuimos varias veces. También me vio jugar, aunque era muy chico. Le encanta ju - gar al rugby, cada tanto me pide que le muestre en la compu, mis tries. “¿Me ponés tus jugadas”?, me dice. Ahora armé un grupo de WhatsApp con todos los chicos del colegio en París que juegan al fútbol con Basti y yo soy el árbitro. Los ayudo y les enseño a jugar. Están recopados.
–Hay algo de jugar con los chicos que te conecta inevitablemente con tu costado más lúdico.
–Ah, pero yo siempre fui así. Cuando mis amigos tenían hijos, yo era el mago y les hacía un par de truquitos. Me gusta darles a los nenes esa fantasía que te da la magia, esa posibilidad de soñar me divierte.
JUNTOS A LA PAR
Un año y medio después de haber anunciado su retiro del rugby profesional tras finalizar su etapa en el Racing 92 de Francia, Imhoff abre otro capítulo en su vida. Su nuevo camino incluye su rol como entrenador del seleccionado nacional de rugby seven de Marruecos; su incursión como comentarista en la señal de deportes Canal+ y su último sueño cumplido, la apertura de Casa Auro, su primer café de especialidad en Rosario, su ciudad natal. “Abre en julio y va a ser un lugar de pattiserie, bistró que también va a funcionar como galería de arte, moda, deporte. Estoy chocho. Y gran parte de todo este nuevo mapa se lo debo a Natacha, que siempre insistió en que yo podía con esto y mucho más”, dice el ex wing de los Pumas tras haber atravesado momentos de profunda depresión.
