La ultrderecha se mete en el balotaje en Portugal y definirá la presidencia con el socialismo

LISBOA.– Según los datos oficiales más recientes, tras procesarse el 90% de las circunscripciones de los comicios presidenciales de este domingo, el candidato de origen socialista, António José Seguro, consolidó su primer lugar con el 30,6% de los sufragios. Su rival en el balotaje del próximo 8 de febrero será el líder de la extrema derecha, André Ventura, quien alcanzó el 24,7% de los votos. El representante liberal, Joao Cotrim de Figueiredo, quedó en tercera posición con un 14,8%.

La jornada electoral marcó un hito en la democracia lusa: desde su instauración, solo los comicios de 1986 se habían decidido en una segunda vuelta.

El futuro mandatario sustituirá al conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien obtuvo sus dos mandatos previos en el primer turno.

António José Seguro, de 63 años, basó su estrategia en una imagen de moderación y defensa de los servicios públicos. A pesar de su campaña independiente y el descontento de algunos sectores de su partido, estos resultados representan una victoria personal significativa.

Por demás, para la etapa definitiva, el capital electoral de la izquierda tradicional —representada por el comunista António Filipe, Catarina Martins y Jorge Pinto— parece modesto e insuficiente por sí solo.

Por su parte, André Ventura, de 43 años, ratifica el ascenso de su partido Chega. Aunque las encuestas previas lo señalaban como el favorito absoluto para este turno, su paso al balotaje lo posiciona como la principal fuerza de oposición al gobierno conservador.

Su crecimiento es constante: del 11,9% en 2021 pasó al 22,8% en las legislativas de mayo pasado, donde obtuvo 60 diputados. Ventura, autoproclamado “candidato del pueblo”, exigió a las demás fuerzas de derecha que no interpongan obstáculos en su lucha contra el socialismo.

Por otro lado, el candidato liberal Joao Cotrim de Figueiredo afronta un panorama sombrío pese a su tercer puesto. Sobre su carrera electoral pesa una acusación de acoso sexual que realizó una exasistente parlamentaria mediante la red social Instagram unos pocos días antes de las elecciones.

Esta denuncia actúa como una “espada de Damocles” que podría forzar su dimisión en un futuro cercano.

La jornada también dejó grandes derrotados. El exalmirante Henrique Gouveia e Melo, famoso por la campaña de vacunación de 2021, no logró capitalizar su perfil ajeno a la política tradicional.

Asimismo, Luís Marques Mendes, apoyado por la coalición de gobierno, sufrió un duro revés con un caudal de votos escaso.

Este fracaso coloca al primer ministro, Luís Montenegro, en un dilema crítico. Hasta ahora, Montenegro mantuvo una política de “dos fuegos”: pactó con los socialistas para el equilibrio presupuestario y con la derecha radical para endurecerse contra la inmigración.

El duelo entre Seguro y Ventura obligará al jefe de gobierno a una definición pública que pone en riesgo su precaria estabilidad en el Parlamento.

En las calles de la capital, el sentimiento es de inquietud. El biólogo Alexandre Leitao admitió que optó por el voto útil a la izquierda ante el temor por una deriva hacia la extrema derecha.

En contraste, la joven Irina Ferestreoaru afirmó que los ciudadanos se desesperan por cambios y que la juventud no tiene conformidad con el país actual.

Por último, el obrero José Alexandre manifestó su preferencia por figuras como Gouveia, al percibir que los demás candidatos solo defienden intereses partidarios.

A partir del lunes, se iniciarán las negociaciones para formar alianzas clave. El próximo presidente, aunque no posee poderes ejecutivos, tendrá la facultad de disolver el Parlamento y actuar como árbitro en caso de crisis institucional.

Agencias ANSA, AP y AFP



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/la-ultrderecha-se-mete-en-el-balotaje-en-portugal-y-definira-la-presidencia-con-el-socialismo-nid18012026/

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