“Además de ser un lindo reconocimiento, que un cliente vuelva a llamar acorta pasos en la obra”

“Que un cliente nos vuelva a llamar implica un lindo reconocimiento y nos acorta pasos, porque ya nos conocemos. Al tratarse, además, de amigos, todo fluyó con mucha naturalidad y me resultó sencillo interpretar lo que buscaban en esta nueva etapa de su vida”, comparte la interiorista Camila Renner.

Sin perder el estilo tan marcado de la casa, el objetivo fue aportarle mayor luminosidad y funcionalidad.

Camila Renner, a cargo de la renovación del interiorismo

“Los sillones con esterilla americana, la mesa baja y las de arrime son diseños que Camila Renner ideó hace 20 años. “El diseño clásico perdura: siempre es una buena inversión”, reflexiona.

Una obra en etapas

El proceso comenzó con una depuración consciente. Muebles, objetos y textiles fueron revisados uno por uno, atendiendo tanto a su valor afectivo como a su uso cotidiano. A partir de esa selección, Renner replanteó los espacios con una distribución más eficiente y una estética actual, apoyada en una base neutra que permite que los materiales nobles, las texturas y el color aparezcan con equilibrio.

La reforma se desarrolló en tres etapas: primero, la planta baja social; luego, la planta alta privada; finalmente, la cocina, renovada sin obra húmeda y con la familia viviendo en la casa. “El resultado es una casa luminosa, funcional y auténtica, donde lo nuevo y lo heredado conviven en armonía. Verlos cómo disfrutan esos espacios hoy es la mejor recompensa”.

Cocina renovada sin obra húmeda

El piso damero tenía mucha presencia, así que Camila se inclinó por rodearlo de elementos en tonos neutros. Además, como las dimensiones no daban para incorporar una isla, crearon una barra para tomar un café o comer al paso.

“La familia permaneció en la casa durante la renovación, lo que supuso una logística muy afinada, sobre todo cuando llegó el momento de la cocina. Por suerte, los caños estaban en buen estado y pudimos hacerla sin obra húmeda”.

Los chicos crecen

“Cuando los hijos de mis amigos eran chiquitos, acá estaba el playroom, todo lleno de juguetes. Al crecer, las actividades y horarios empezaron a cambiar y necesitaron un lugar para juntarse con amigos”, comenta Camila Renner.

La biblioteca se conservó, solo le cambiaron los tiradores por unos de petiribí y le sumaron canastos, libros y plantas.

Entre la cocina y el jardín, se diseñó el sector de TV y consola de juego, delimitado por una alfombra a medida.

La suite principal

La creación de distintas escenas −descanso, lectura y vestidor− y el uso de alfombras a medida permitieron aprovechar los metros y generar un clima sereno y funcional.

Camila diseñó el respaldo en lino y eligió la ropa de cama (Melissa Domit) y los almohadones (Compañía del Comercio) para que combinaran con el tapiz sobre la pared.

“Las alfombras son clave para terminar de cerrar una ambientación. Las utilicé muchísimo en este proyecto para definir áreas específicas, integrar elementos y aportar calidez”.

   



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/ademas-de-ser-un-lindo-reconocimiento-que-un-cliente-vuelva-a-llamar-acorta-pasos-en-la-obra-nid21012026/

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