Una ciudadana argentina quedó retenida en Río de Janeiro luego de ser denunciada por un episodio de injuria racial ocurrido en un bar del barrio de Ipanema. Por orden judicial, la mujer deberá permanecer en Brasil, entregar su pasaporte y utilizar una tobillera electrónica mientras avanza la investigación penal en su contra.
El hecho se registró el 14 de enero y fue reportado por el portal brasileño G1. Según consta en la denuncia, la discusión comenzó por un supuesto error en el cobro de la cuenta. Cuando un empleado del local se dirigió a revisar las cámaras de seguridad, la mujer se retiró con gestos y sonidos asociados a un mono y mientras pronunciaba esa palabra de manera despectiva. La víctima declaró que, además, fue señalada con el dedo y recibió insultos raciales directos.
Tras el episodio, la acusada fue trasladada a la comisaría. A pedido de la 11.ª Comisaría de Rocinha, la Justicia dispuso la retención del pasaporte y la colocación de una tobillera electrónica como medida cautelar. La investigación se encuadra en la figura de injuria racial, delito que en Brasil fue equiparado al racismo y prevé penas de entre dos y cinco años de prisión, sin posibilidad de excarcelación bajo fianza.
¿Quién es Agostina Páez?Medios de Santiago del Estero identificaron a la involucrada como Agostina Páez, una abogada e influencer de 29 años, oriunda de esa provincia. Su nombre ya había aparecido en la agenda pública local por conflictos judiciales previos vinculados a su entorno familiar.
Páez es hija de Mariano Páez, un empresario del transporte que fue detenido en noviembre pasado acusado de agredir físicamente y amenazar a su expareja, la abogada Estefanía Budan. En diciembre, la jueza de género Cecilia Laportilla ordenó su excarcelación bajo estrictas condiciones, entre ellas el uso de una tobillera electrónica, la prohibición de contacto con la denunciante y reglas de conducta monitoreadas de forma permanente. Esa causa continúa en etapa de investigación.
En ese contexto, Agostina Páez presentó una denuncia propia contra Budan por hostigamiento, difamación y violencia digital, tanto a título personal como en representación de su hermana. En declaraciones al diario El Liberal, sostuvo que los mensajes que motivaron la presentación judicial incluían menciones a su familia y a su madre fallecida, y que su intervención respondió exclusivamente a su situación personal.
Mientras tanto, en Brasil, la joven permanece bajo control judicial. La retención del pasaporte y la tobillera electrónica buscan garantizar que no abandone el país hasta que la Justicia determine su situación procesal.
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