En un contexto donde la Argentina se consolida como líder mundial en tenencia de mascotas, ya que según un reciente informe alcanza hasta un 80% de los hogares, el mantenimiento de un perro se transformó en un ítem crítico dentro de la economía familiar. Este fenómeno, bautizado como “petflación”, refleja un aumento constante en los costos de alimentación, salud y servicios especializados, lo que obliga a los tutores a reorganizar sus finanzas personales con mayor previsibilidad.
Según datos recopilados a abril de 2026, el mantenimiento básico de un perro de tamaño mediano parte de los $70.000 mensuales, cifra que puede modificarse para abajo o para arriba según la provincia en la que cada persona se encuentre, motivo por el que este monto puede escalar fácilmente por encima de los $100.000 cuando se suman servicios de estética y dietas premium. Este gasto se sumó como un costo fijo en muchas familias, impulsado principalmente por la tendencia a la humanización de las mascotas.
La alimentación representa el rubro más significativo del presupuesto mensual, ya que para un perro de 15 kilogramos, el consumo de alimento balanceado implica un gasto que varía drásticamente según la calidad. Mientras que las opciones económicas pueden rondar los $22.000 al mes, las dietas de calidad súper premium pueden llevar el costo de este ítem a $55.000 mensuales. Según especialistas, el mercado actual ya no compite por volumen, sino por valor, donde la inversión por animal crece bajo una premisa de cuidado humano.
En cuanto a la salud, la prevención resulta fundamental para evitar desembolsos imprevistos, ya que una consulta veterinaria particular promedia hoy los $34.400, cifra que puede duplicarse ante una urgencia fuera del horario comercial o a domicilio. A esto se suma el plan de vacunación anual, con un costo estimado de $62.000, y la desparasitación mediante pipetas o comprimidos, que añade unos $15.000 promedio a la cuenta mensual. Ante la magnitud de estos valores, las cirugías convencionales se volvieron el mayor temor financiero, con costos que oscilan entre los $300.000 y $450.000.
Para mitigar este impacto, el mercado reaccionó con la profesionalización de planes de salud específicos, es decir prepagas para mascotas que incluyen vacunación, traslados y videoconsultas, con valores que oscilan en valores mensuales muy diferentes. Un conocido grupo de salud decidió recientemente incursionar en el segmento con planes que tienen una escala de precios entre $25.000 y $118.000.
Finalmente, la estética y recreación completan un esquema de gastos que, para muchos, es inevitable. Un servicio de baño y corte para un perro mediano cuesta actualmente entre $40.000 y $45.000. Además, surgieron innovaciones como las cabinas de ozonoterapia para reducir el estrés animal, cuyo costo por sesión supera los $39.000. Estas cifras confirman que, más allá de la recesión, la voluntad de invertir en productos de grado humano sigue como el motor de este sector que, sin dudas, ya no considera al animal como un integrante periférico del hogar, sino como un miembro fundamental con necesidades de consumo propio.
