La esquina de Luro y Magnasco, en pleno centro comercial de Laferrere, fue escenario de un sangriento asalto y tiroteo entre un grupo de delincuentes que entraron a robar en una joyería, el segundo golpe que sufre ese local en siete meses.
Según fuentes policiales, el violento episodio ocurrió durante la mañana cuando al menos dos delincuentes armados que se movilizaban en una moto intentaron asaltar la joyería situada en la peatonal de Laferrere. Pero el custodio del local, un policía bonaerense que realizaba un servicio adicional, se identificó como integrante de una fuerza de seguridad e impartió la voz de alto.
Ante eso, los asaltantes abrieron fuego y huyeron sin concretar el robo. En ese momento se vivieron momentos de pánico entre los empleados, clientes de la joyería, otros comerciantes de la zona y los transeúntes que caminaban por la peatonal.
El custodio no advirtió que los delincuentes contaban con el apoyo de cómplices que se movilizaban en una segunda moto. La angustia y el pánico se apoderaron de los peatones, que no sabían de dónde venían los tiros y no tenían un lugar donde refugiarse o ignoraban en qué dirección huir.
Ante la sucesión de detonaciones se sumaron al enfrentamiento dos efectivos que recorrían la zona comercial de Laferrere. El tiroteo terminó con dos ladrones heridos y otro detenido. Otros tres huyeron en dirección a González Catán, también en La Matanza. Uno de esos delincuentes se colgó del puente que cruza la Ruta 3 a la altura del kilómetro 29 y se desapareció de la vista de los policías que lo perseguían.
Al revisar a uno de los ladrones detenidos los efectivos policiales le secuestraron una pistola calibre 9 mm con su numeración intacta. A un lado de este sospechoso quedó la mochila, similar a la que utilizan los repartidores de servicios de delivery.
En el video quedó registrado cómo uno de los ladrones recurrió al uniforme y la mochila que usan los repartidores para no levantar sospechas.
Tanto el asalto frustrado como el tiroteo fueron captados por una cámara de videovigilancia que fue revisada por los policías para, al menos, identificar las características fisonómicas de los asaltantes y la ropa que usaban y así poder seguirlos y detenerlos.
Se trató del segundo asalto contra la misma joyería, en siete meses. En septiembre pasado, ese local fue escenario de un robo perpetrado por cuatro ladrones que irrumpieron con armas de fuego, amenazaron al propietario, lo llevaron al fondo del comercio, lo maniataron y le pegaron.
Si bien pretendían apoderarse del contenido de la caja fuerte, los delincuentes huyeron con los relojes y joyas que estaban en los exhibidores.
