En una noche tan helada como histórica en el norte de Noruega, Bodø/Glimt escribió una de las páginas más inesperadas de la actual Champions League. El equipo del círculo polar ártico venció por 3-1 a Manchester City y consiguió su primera victoria en la fase de liga del torneo, nada menos que ante uno de los habituales candidatos al título. El impacto del resultado se potencia aún más por un dato contundente: el conjunto noruego llevaba 41 días sin disputar un partido oficial.
La última vez que Bodø había competido por los puntos fue el 10 de diciembre pasado, con el empate 2-2 ante Borussia Dortmund por la sexta fecha de la Champions. Desde entonces, y debido al parate invernal del fútbol escandinavo, solo había jugado dos encuentros amistosos de preparación: el 6 de enero, ante Groningen, de Países Bajos, y el 13 frente a DVTK, de Hungría, ambos rivales de un nivel claramente inferior al que representaba Manchester City. Aun así, el equipo dirigido por el noruego Kjetil Knutsen, considerado una leyenda dentro del club, no solo estuvo a la altura, sino que superó con claridad a uno de los planteles más poderosos del planeta.
El contraste con el recorrido del conjunto inglés fue absoluto. City había disputado su último partido de Champions también el 10 de diciembre, con una victoria 2-1 ante Real Madrid, y desde entonces acumuló diez encuentros oficiales entre Premier League y copas. Con el de Bodø, fueron siete partidos ya en 2026. Llegaba con ritmo, rodaje y competencia continua. Bodø, con descanso, entrenamientos intensivos y apenas dos ensayos amistosos. En el Aspmyra Stadion, esa diferencia no jugó a favor del visitante.
Desde el inicio, el equipo noruego impuso su identidad. A los 22 minutos del primer tiempo, Ole Didrik Blomberg lanzó un centro pasado que encontró a su compañero en ataque, el danés Kasper Waarts Thenza Høgh, quien definió de cabeza tras una mala salida de Gianluigi Donnarumma. Apenas dos minutos después, con un City todavía desacomodado tras el saque del medio, la misma sociedad volvió a golpear: otro desborde de Blomberg y otra aparición de Høgh para el 2-0. En 119 segundos, Bodø había sacudido el partido y el orden previsto.
El doblete del número 9, que venía de marcar también por duplicado en el amistoso de clubes días previos al encuentro, significó no solo su estreno goleador en Champions, sino también una ventaja difícil de revertir para el equipo inglés.
El golpe fue profundo. El City intentó reaccionar, pero se topó con un rival intenso, convencido y físicamente entero. En el segundo tiempo, Jens Petter Hauge coronó la actuación con una jugada individual extraordinaria: avanzó desde la izquierda, dejó en el camino a Rodri y sacó un remate potente y colocado que se clavó en el ángulo izquierdo para el 3-0. El descuento de Rayan Cherki, con un disparo desde afuera del área a colocar, fue apenas un paréntesis. Minutos después, la expulsión del capitán Rodri, por doble amonestación, terminó de apagar cualquier intento de reacción inglesa.
Tras el partido, Pep Guardiola reconoció la superioridad del rival. “El Glimt fue realmente bueno y los felicitamos. No los subestimamos. Sabíamos que habían llegado a las semifinales de la Europa League y lo tuvimos en cuenta”, señaló el entrenador catalán, en referencia a la temporada pasada, cuando se convirtieron en el primer equipo noruego en jugar esa instancia en un torneo europeo. Luego amplió su análisis: “Fuimos planos contra United, pero no hoy. Nos faltan extremos y tenemos jugadores importantes fuera. Aun así, luchamos, pero ellos jugaron mejor. No es fácil venir acá”. Consultado sobre el césped artificial, evitó excusas: “Es lo que es. Ellos están más acostumbrados, pero nosotros ya jugamos en estas superficies. Felicitaciones a Bodø”.
La magnitud del triunfo fue reflejada de inmediato por la prensa noruega. El diario VG tituló que el City había sido “humillado” en el norte y habló de “la mayor gesta jamás vista en Aspmyra”. En la transmisión de TV 2, medio Noruego, el exfutbolista y analista Jesper Mathisen fue contundente: “Es una de las más grandes hazañas del fútbol noruego. Lo más salvaje que se ha visto en este estadio”.
Por su parte, el otro número 9 noruego que estuvo en cancha, Erling Haaland, la gran figura visitante, también reconoció el mérito local: “Es totalmente merecido. Juegan un fútbol fantástico en su casa. No sé qué podríamos haber hecho distinto”. Además, fue autocrítico con su rendimiento y el del equipo: “No tengo las respuestas. Asumo toda la responsabilidad por no haber podido marcar. Solo puedo disculparme con todos: con cada hincha del Manchester City y con los que viajaron hasta Bodø, porque al final fue vergonzoso”, declaró postpartido.
El contexto del club explica, en parte, por qué este resultado no es un accidente aislado. Fundado en 1916, Bodø/Glimt es el máximo representante del norte de Noruega. Su ciudad, Bodø, tiene poco más de 53 mil habitantes y se encuentra por encima del Círculo Polar Ártico, con inviernos largos y veranos de sol permanente. Durante décadas, los clubes de esa región fueron marginados del desarrollo del fútbol nacional. Recién en los años 70 se les permitió competir en igualdad de condiciones. Bodø fue el primer equipo del norte en ganar la Copa de Noruega y durante años osciló entre ascensos y descensos.
El punto de inflexión llegó tras el descenso de 2017. Lejos de tratarse de un retroceso, el club decidió refundarse con un proyecto basado en el desarrollo juvenil, la identidad ofensiva y la sustentabilidad económica. Kjetil Knutsen, un entrenador con formación pedagógica, fue el elegido para liderar ese proceso. Desde entonces, Bodø ganó cuatro de las últimas siete ligas noruegas (en las otras salió segundo), fue protagonista en Europa y se convirtió en un caso de estudio en el continente.
“Es un momento histórico para el club. Primera victoria en la Champions League contra uno de los mejores equipos del mundo”, declaró tras el triunfo Knutsen. “Creo que hoy hemos estado en el nivel más alto. Le hemos mostrado al mundo que somos capaces de hacer cosas como esta”, añadió.
Su estilo está inspirado en principios asociados a Marcelo Bielsa: presión alta, ataque permanente, intensidad física y convicción táctica innegociable. Juegue quien juegue enfrente, Bodø intenta imponer su idea. Lo hizo ante Tottenham (2-2, como local), Borussia Dortmund (2-2, en Alemania) y ahora también ante Manchester City.
Apegado al sistema 4-3-3, Knutsen ha forjado un equipo que, más allá de dominar o no la posesión, sabe cuándo y cómo golpear. Ante los Citizens, su Bodø tuvo apenas el 34% del balón, pero fue letal en cada avance. Con laterales activos, interiores sincronizados y presión alta tras pérdida, el técnico noruego de 57 años construyó un modelo reconocible, incluso con una plantilla de recursos limitados. Desde su llegada en 2018, no solo acumuló títulos locales, sino que convirtió al club en una amenaza real para gigantes europeos. Tiene contrato hasta 2029, aunque todo indica que su próximo paso será en una liga mayor.
El club, además, logró multiplicar su presupuesto: pasó de facturar cuatro millones de dólares en 2017 a superar los 60 millones en 2024, gracias a ventas de jugadores, premios internacionales y una estructura profesional cada vez más sólida.
La victoria ante el City no solo fue la más resonante de su historia, sino también una confirmación. Sin rodaje, sin competencia reciente y desde uno de los puntos más inhóspitos del mapa futbolístico, Bodø/Glimt logró un triunfo que le permite soñar con clasificarse a los playoffs en la última fecha. En una Champions dominada por presupuestos multimillonarios, el equipo del Ártico volvió a demostrar que un proyecto coherente, identidad clara y convicción colectiva todavía pueden desafiar la lógica.
Para Manchester City, la derrota profundizó una racha adversa y encendió señales de alarma de cara al cierre de la fase de liga. Para Bodø, fue una noche eterna. Una de esas que justifican años de espera, frío, silencio y trabajo lejos del centro del fútbol europeo. Una noche en la que, desde el extremo norte, el continente volvió a mirar hacia el Ártico.
Resumen del partido