La tecnología nace en los lugares menos pensados. Facebook se creó en una habitación en la Universidad de Harvard, en Massachusetts. Similar es la historia de Google, fundada por estudiantes en la residencia de la Universidad de Stanford, en Palo Alto.
Además de los cuartos universitarios, los garages son otro espacio fundacional de grandes empresas. En el garage de una casa se reunían Steve Jobs y Steve Wozniak para diseñar sus primeros productos Apple y fundar el imperio que no imaginaban en ese momento. Incluso Amazon nació en un garage, con una puerta apoyada sobre caballetes que funcionaba como escritorio.
Ahora muchos de esos espacios fueron convertidos en museos, replicados en otros edificios para el turismo, y fotografiados como verdaderos íconos de la innovación.
Sin embargo, en la industria contemporánea hay otro inmueble que empezó a cobrar relevancia: una oportunidad ideal para los fanáticos de la tecnología, que quieran adquirir una propiedad que se convertirá en histórica.
Se trata de la casa donde nació uno de los programas más utilizado actualmente, que está a la venta por US$1.545.000. Hasta hace poco, la propiedad estaba en alquiler por US$7000 mensuales.
Ubicada en el corazón del Mission District, en San Francisco, la vivienda fue construida en 1885, y tiene estilo victoriano.
Su relevancia radica en que allí Greg Brockman y Sam Altman dieron forma a las primeras ideas de OpenAI (conocida por ChatGPT), según Shane Ray, agente inmobiliario de Compass, la inmobiliaria que comercializa el inmueble.
Cómo es la casa donde se creó ChatGPTLa propiedad de 170 metros cuadrados tiene tres dormitorios y dos baños completos. La suite principal está ubicada en el segundo piso, mientras que las otras habitaciones en la planta baja.
“Esta moderna vivienda de inspiración industrial, con una sensibilidad contemporánea californiana definida por vigas a la vista, volúmenes imponentes y espacios abiertos llenos de luz, fue renovada en 2014 por Apparatus Architecture”, explica Ray a LA NACION. A su vez, agrega que Brockman fue el primer inquilino tras la extensa renovación.
La sala de estar se convirtió en el centro de operaciones para las primeras etapas de la compañía, y desde donde se pensó e ideo el concepto. Después, la empresa se mudó a una oficina más grande, aunque no se conoce la fecha exacta en la dejaron de trabajar en la casa victoriana.
Un dato interesante es que la fachada de la propiedad aparecerá en la película Artificial, que narra la historia del despido y la recontratación de Sam Altman en OpenIA, según Realtor.
“Se percibe de inmediato que la casa fue diseñada no solo para ser estéticamente atractiva, sino para ser disfrutada”, concluye Ray.
Los incidentes en la vivienda de AltmanA 25 minutos del lugar de nacimiento de OpenAI, en la comunidad residencial de Russian Hill en San Francisco, se encuentra la mansión de Sam Altman, actual CEO de la compañía.
En los últimos días, la propiedad fue escenario de diversos ataques. El primero ocurrió el viernes 10 de abril, en el que un joven de 20 años oriundo de Texas, se aproximó a la entrada de la mansión en 855 Chestnut St. y arrojó una botella incendiaria (cóctel molotov) contra el portón metálico de la vivienda.
Dos días después, un auto Honda se detuvo frente a la residencia, y disparó al costado de la propiedad.
Altman no se quedó callado: después del primer ataque relató en sus redes sociales lo sucedido.
I wrote this early this morning and I wasn't sure if I would actually publish it, but here it is:https://t.co/7Dw9UFpeep
— Sam Altman (@sama) April 10, 2026“Normalmente intentamos ser bastante discretos, pero en este caso comparto una foto con la esperanza de disuadir a la próxima persona de lanzar un cóctel Molotov contra nuestra casa, sin importar lo que piense de mí”, relata el CEO de OpenAI.
Venden una isla ubicada en un lugar paradisíaco de Europa
Y agrega: “Las palabras también tienen poder. Hace unos días salió un artículo incendiario sobre mí. Ayer alguien me dijo que creía que salía en un momento de gran ansiedad por la IA y que eso ponía las cosas más en peligro para mí. No le di importancia”, concluye.
