La Secretaría de Finanzas anunció este martes una nueva operación de canje de instrumentos dólar linked, que se llevará a cabo el jueves 22 de enero, con el objetivo de facilitar el rollover de estos títulos, extender plazos y reducir distorsiones en el mercado cambiario oficial.
En esta oportunidad, el Tesoro ofrecerá a los tenedores de la letra dólar linked con vencimiento el 30 de enero de 2026 (D30E6) la posibilidad de canjearla por tres nuevos instrumentos de mayor duración: el D27F6 (27 de febrero de 2026), el D30A6 (30 de abril de 2026) y el TZV26 (30 de junio de 2026). Se trata de títulos que ajustan su capital según la evolución del tipo de cambio oficial, por lo que funcionan como una cobertura frente a una eventual devaluación.
La iniciativa da continuidad a la operación realizada el 7 de enero, cuando el Gobierno logró una adhesión del 64% al canje de un bono dólar linked de corto plazo. Aquella operación permitió reducir los vencimientos inmediatos de deuda en pesos de $13 billones a $9,5 billones, al tiempo que ofreció al mercado una alternativa ordenada para reinvertir posiciones sin necesidad de desarmar cobertura cambiaria.
Más allá del alivio financiero, desde el Ministerio de Economía subrayan que el foco principal de este tipo de canjes está puesto en reducir las distorsiones asociadas al “fixing” del tipo de cambio oficial (A3500). En la práctica, cuando un bono dólar linked vence cerca de una licitación regular, los inversores quedan expuestos a que el tipo de cambio que se utiliza para valuar el canje o la reinversión se fije en un momento puntual, lo que puede generar arbitrajes, volatilidad y conductas defensivas.
Con este mecanismo de conversión anticipada, el Gobierno busca eliminar ese riesgo, permitiendo que la transición entre un bono y otro se haga de manera más transparente y previsible, sin depender de un valor puntual del dólar oficial en una fecha determinada.
El canje previo contó con una participación activa del Banco Central de la República Argentina (BCRA), principal tenedor individual de estos títulos, y se enmarcó en una estrategia más amplia de administración de la cobertura cambiaria. Durante los meses de mayor incertidumbre electoral, el Tesoro había entregado al BCRA bonos dólar linked para reforzar su capacidad de ofrecer cobertura al mercado, tanto a través de estos instrumentos como mediante futuros de dólar.
Los bonos dólar linked cumplen así un doble rol: protegen a los inversores frente a una suba del tipo de cambio y, al mismo tiempo, ayudan a descomprimir la presión sobre el dólar spot, al canalizar la demanda de cobertura hacia instrumentos financieros en lugar de al mercado cambiario.
Con esta nueva operación, el equipo económico apuesta a seguir estirando plazos, ordenar el perfil de vencimientos y consolidar un esquema de cobertura cambiaria con menor incertidumbre, en un contexto en el que la estabilidad del dólar sigue siendo una de las principales anclas del programa económico.
