LA PLATA.− El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, reunió a su tropa tras la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete de Javier Milei y comenzó a definir la estrategia que tendrá a los dos modelos antagónicos en la carrera hacia 2027.
Según pudo saber LA NACION, entre los partidarios del gobernador una consigna quedó clara: “Hay que hacer el esfuerzo de construir algo distinto”. Distinto a la oferta de La Libertad Avanza, pero también a la de Cristina y Máximo Kirchner.
En el espacio opositor al peronismo, Santilli ya aparece lanzado como candidato a gobernador de Buenos Aires y como instrumento de la reelección del presidente Javier Milei. En ese rol, la semana pasada repitió que Kicillof es el “peor gobernador de la historia”.
El mandatario provincial, que aspira a suceder a Milei, llamó a su tropa a silencio. “No vamos a caer en ninguna provocación: nuestra única agenda es la de dar respuestas a las necesidades de nuestro pueblo”, instruyó. Kicillof entiende que La Cámpora busca hacerlo entrar en el conflicto interno.
“Hoy enfrentamos a un gobierno nacional que aplica un modelo de exclusión y que forma parte de un entramado internacional impulsado por la derecha más poderosa a nivel global”, sostuvo Kicillof ante intendentes, legisladores y funcionarios del Movimiento Derecho al Futuro.
Varios de los presentes el último viernes en La Plata, como el ministro Gabriel Katopodis y el exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, están listos para competir con Santilli, cuerpo a cuerpo, por la Gobernación.
A Ferraresi incluso lo reemplazó su esposa, Magdalena Sierra, al frente del municipio de Avellaneda, para dejarlo liberado de cara a la campaña por la gobernación para el año próximo. El alcalde de la tercera sección electora es el primero en explicitar que trabajar para suceder a Kicillof.
Diferentes a CristinaKicillof fue claro en la consigna con que se trabajará hacia 2027. Esto es, diferenciarse del espacio con el que llegó al poder en 2019: “Tenemos que hacer el esfuerzo de construir algo nuevo”, dijo. Es decir: diferenciarse de Cristina y Máximo Kirchner, que construyen una candidatura por ahora en silencio.
Kicillof arma desde el MdF, sin consensuar con la expresidenta y su hijo. Incluso ya le planteó a su tropa que se prepare para una interna. “Nuestro accionar está guiado por el debate para tomar decisiones y actuar: estamos representando un espacio con vocación de llegar a todos los territorios, que despierta un enorme interés en todas las provincias y busca sumar a quienes quieren proponer un modelo distinto para la Argentina”, afirmó.
Cerca del gobernador afirmaron a LA NACION que llegó el momento de tomar decisiones asertivas: acelerar el armado en el país, el tono de la propuesta, el armado territorial y de la ingeniería electoral.
“Tiene que ser más claro que es Axel es candidato nacional. Y construir con quienes quieren bancarlo”, se enfatizó en la Gobernación.
Santilli tiene instrumentos e instrucciones para frenar la construcción del gobernador. El primer instrumento es financiero. Las trasferencias de Nación a la provincia correspondientes a la coparticipación federal y las leyes especiales ya cayeron un 2,2% en el primer trimestre de este año, respecto del año pasado, según un informe reciente del exsenador de UCR+ Cambio Federal Marcelo Daletto.
Es apenas un detalle. Kicillof reclama una cifra exorbitante: 24,6 billones de pesos que la provincia dejó de percibir desde que Milei llegó al poder, en concepto de deudas directas del gobierno nacional con la provincia ($4,1 billones), saldos de obras públicas comprometidas ($9,2 billones), deudas por discontinuidad de programas nacionales ($13,4 billones), caída de recursos de origen nacional ($5,3 billones) y caída de los recursos de origen provincial dada la recesión ($2,6 billones).
Santilli tiene además encomendada la tarea de gestionar en el Congreso la eliminación de las PASO. Kicillof apuesta a que una PASO lo posicione ante sus rivales internos como el único candidato competitivo como presidente de la Nación. La eliminación de este instrumento expone al gobernador a una mayor presión ante La Cámpora y Cristina Kirchner, que reclama una visita a San José 1111 para acordar los términos de una candidatura. En tanto, avisó Máximo Kirchner, el espacio no tiene un candidato “por default”.
Santilli asumió en la Jefatura de Gabinete con el objetivo de ser candidato a gobernador, pero en esta variable tiene otro adversario interno: el diputado Sebastián Pareja, armador de Karina Milei en la provincia.
En la provincia la apuesta es a todo o nada: no hay balotaje. Se gana o se pierde por un voto. Para arrebatarle el poder al peronismo, Santilli necesita no sólo coordinar esta fricción con Pareja. También debe unificar espacios con los antiguos aliados de Pro, como la UCR, que en la última elección se negaron a acompañar. Un ejemplo es Daletto: pasó de ser senador por la UCR a un espacio ahora proclive a apoyar a Kicillof. Y desde allí logró un asiento en el directorio del Banco Provincia.
Santilli deberá hacer campaña en el conurbano como el jefe de Gabinete de un gobierno que no habilita fondos para la provincia. Será una bandera del espacio de Kicillof. “Vamos a aclarar a todos que es él quien no envía en dinero para obras postergadas”, se jactan en la Gobernación.
La elección de la provincia de Buenos Aires plantea, además, otro reto. Todo indica que en caso de que se suspenda la PASO nacional, Kicillof buscará anticipar los comicios provinciales, tal como sucedió en septiembre de 2025. Entonces, el peronismo ganó. Estos comicios desdoblados serán fundamentales para que el ahora gobernador peronista, que no tiene reelección, pueda consolidar y proyectar un triunfo desde Buenos Aires a Nación.
Pero sólo se podrá desdoblar en caso que no haya PASO en el orden nacional, porque por ley las PASO provinciales están atadas a las primarias nacionales. Y en La Plata entienden que no dan los tiempos jurídicos para armar una PASO nacional en agosto, una elección provincial en septiembre y una presidencial en octubre.
La alternativa, que observa como más favorable el MdF, es que la Legislatura desenganche las primarias bonaerenses de las nacionales. Pero este escenario es altamente improbable: la Cámara de Diputados está regida por aliados de Máximo Kirchner y en el Senado la vicegobernadora Verónica Magario está condicionada por la presidencia del bloque peronista a cargo de Sergio Berni.
Berni sostiene que su esposa, Agustina Propato, es candidata a gobernadora: en caso de sostener esa postulación, la exdiputada deberá enfrentarse con referentes que juegan por fuera del MdF, como los intendentes Federico Achával (Pilar), Leandro Nardini (Malvinas Argentinas), Mayra Mendoza (Quilmes) y Mariel Fernández (Moreno) o el diputado Máximo Kirchner. Demasiados candidatos para acordar un cambio de reglas en la Legislatura.
