Cada década está marcada por un objeto, tecnología o aspecto que la caracteriza, en especial si el acceso a ellas fue posible. En las redes sociales, muchas personas apelan a la nostalgia e interactúan con otros usuarios sobre aquellos objetos que identificaron a los nacidos entre los 70 y 80, etapas donde surgieron aparatos electrónicos especiales y la globalización dio un salto preponderante.
Si fuiste de clase media, posiblemente tuviste alguno de estos elementos que rememoran para muchos “un pasado mejor”. Con la llegada de los 2000 y la digitalización masiva, los modos de vida y socialización cambiaron; lo que antes servía, se mejoró y otras tantas desaparecieron.
Los objetos más característicos de los 70 y 80 que estaban en los hogares de clase mediaLa guía telefónica: eran tomos enormes, pesados y de páginas muy finas (parecidas al papel de diario) que las compañías telefónicas (como ENTel en Argentina) distribuían de forma masiva y gratuita en las casas y comercios. Si querías comunicarte con alguien y no sabías su número, debías buscar su nombre en este libro. Se dividía principalmente en dos partes: Páginas blancas (para personas) y Páginas amarillas (para servicios y comercios).Enciclopedia: las enciclopedias no venían en un solo libro; eran colecciones de entre 10 y 30 volúmenes (llamados tomos). Venían numerados y con las letras del abecedario impresas en el lomo. Estaban ordenadas de forma estrictamente alfabética.Cortador de ravioles: hoy en día muchos eligen comprar las pastas rellenas ya industrializadas, pero antes se hacían en el hogar. El cortador de ravioles era una herramienta manual y simple, un objeto de culto metálico y de madera que no podía faltar en ninguna casa donde se amasara los fines de semana.El mantel de hule: un mantel de tela plástica, impermeable, pesada y con un olor a vinilo muy característico cuando estaba nuevo. El reverso solía tener una felpa blanca (para no rayar la madera de la mesa) que, con los años y los lavados, se iba despeluchando.El sifón de vidrio con funda de plástico calada: estaba en el centro de la mesa en cada almuerzo. Eran esos sifones de vidrio pesado que venían recubiertos con una red de plástico de colores (naranja, verde, amarillo) para que, si estallaban por la presión, los vidrios no volaran por todos lados.El juego de living de caña o de cuerina: sillones de caña con almohadones de estampados tropicales o geométricos, o los sillones de cuerina marrón o bordeaux donde te quedabas pegado en verano.El modular de madera oscura con vajilla de acrílico: un mueble gigante que ocupaba toda una pared, lleno de estantes. Ahí se guardaban los vasos y platos de acrílico color ámbar o humo (muy típicos de los 80) y los adornos de cristal.El televisor de madera: televisores enormes como el Zenith o Telefunken que parecían un mueble más. En los 70 eran blanco y negro con selector de canales de perilla (el famoso “clac-clac”); en los 80 llegó el color.La videocasetera: si te perdías la película de estreno en el cine, debías alquilar un casete de VHS y reproducirlo en tu casa, con la suerte de que no estuviera dañada.Las latas de galletitas: después de degustar las deliciosas masas danesas que venían en latas redondas, las madres solían guardarlas para conservar dentro las agujas, hilos y botones. Un típico costurero argentino.